
Seria alla por el año 86... andaba yo corriendo con aquellas sandalias de goma, las mismas que dejaban su marca en mis pies morenos... fue la primera vez que me di cuenta de que ya por entonces era una trapecista.
Mama me llevaba al circo por primera vez... acabo el espectáculo, y en un descuido de mama me cole por aquellas piernas, esquive aquellos brazos, cruce los asientos que poco a poco se iban vaciando y llegue hasta ellos. Tremenda sorpresa se llevo aquel hombre que llevaba una nariz roja, creía que era una niña perdida. Sentada en sus rodillas le pregunte por los hombres que volaban, por los hombres que andaban sobre cuerdas... mama apareció muy asustada, queria quedarme allí, en el circo, queria subir a las cuerdas, tocar al elefante, quitarle la pintura al hombre de la nariz roja para verle la cara.
Todos miraban a una niña de 7 años y ojos vivarachos que agitaba sus manos diciendo: mama, tu vete tranquila que yo me quedo aquí, en el circo.
Me dijeron que era muy pequeña, que en el circo se pasaba mucha hambre y mucho frio, me agarraron la mejilla y me revolvieron el pelo, y aquel hombre que volaba me hizo un guiño de ojo, mientras mama decia en voz alta, no se que voy hacer con esta niña y que voy hacer yo sin ti!
Y mientras me alejaba agarrada del brazo de mi madre, volvia atrás la cabeza y lloraba y les decía adiós con la mano, y veía como el payaso se quitaba la nariz, como guardaban a los leones en jaulas... y al salir vi las caravanas, y aquella carpa de colores a la que no he vuelto nunca.
Y yo caminaba enfadada y mi madre disgustada por el susto.
Seria alla por el año 86, cuando andaba corriendo con aquellas sandalias de goma cuando ya era trapecista.
LA DEFINICION QUE ENCONTRE NAVEGANDO, TAL VEZ TAMBIEN TU ERES UN TRAPECISTA...
volatines en el aire,
figuras de libélulas urbanas,
cruzan techos de luz, cielos de lonas;
sorprenden, por su arrojo, a las personas
y les hilvanan gritos en el alma.
Varones con el cuerpo de diamante,
sirenas que navegan en la brisa,
siembran densos silencios palpitantes,
detienen los latidos de la vida
en todas las miradas expectantes.
Náufragos del espacio que se aferran
a la barra con inquietud de péndulo,
o al fiel portor de salvadores dedos:
Nunca unas manos fueron más amigas
ni unos brazos buscaron a otros brazos
con tal ansia de unirse en el encuentro.
Ingrávidos insectos de dos manos,
arácnidos de miembros muy prensiles,
semejantes, en todo, a los humanos;
pero ligeros, igual que serafín Desplazarse distancias tan solo con el impulso desde el salto desde un columpio.